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Electroacústica de Calle


Calle Balderas by audiotalaia

A poco tiempo de empezar la conferencia sobre Emplazar Sonido, cargamos aquí un extracto de las cosas que ayer paseando con el Tito Piñango encontramos. Rondamos por la zona del centro paseando y alucinando con el bullicio, la cantidad de sonidos, altavoces, músicos y demás griterío que se concentra en esta ciudad. Efectivamente, el paisaje sonoro aquí es sumamente complejo, nuevo y inabarcable (para mi por supuesto); acostumbrado como estoy al medio rural esto es una catarsis colectiva sonora. Y definitivamente asumiendo la definición de electroacústica de Leigh Landy el paisaje sonoro mexicano es puramente electroacústico, por la suma importancia que el altavoz y el micrófono tienen en el conjunto; y así de a gusto me quedo.

Morning Glory

















Pues aquí estamos, son las 07:52 am y lo de dormir ya pasó hace un rato.  Ayer después de la  odissea el Sr. Piñango y un servidor nos pegamos el primer homenaje alimentario, pero de eso supongo que ya hablaremos. Ahora toca puesta a punto, que en un rato empieza el jaleo. Por ahora disfrutamos de la mañana. Por ahora lo único que oigo es la circumvalación de aquí al lado y de vez en cuando coches con motores extrañamente chirriantes.

Y el café, por ahora, estoy dudando si fu en este continente de dónde surgió el café. Lo que me estoy tomando ahora es mas bien agua marrón,... eso si, tengo una tinaja.

En un rato tenemos un "pase de prensa" ¿me sentarán en una butaca y pondrán la portada de Orange country como hacen en las entrevistas de los Festivales de Cine? yo chicos, no lo ocultaré, estoy flipando.

Campamento Base - Madrid


A pocas horas de salir hacia México, escribo esto, mientras los niños de colegio de al lado de casa de Javier Piñango despliegan su abanico de tonos medios y agudos, ingenuos retoños que han sido ya inmortalizados en "I.r.real . dos" de mismo. Y eso, en breves nos subimos al avión y a sufrir esas 11 horas con los Vientos Alisios en contra hasta plantarnos a 2.400 m del nivel del mar para descubrir un nuevo mundo plagado de cosas que nos esperan.

Y en las bodegas llevamos de todo, nos llevamos los tambores de Híjar, unas Mascletás, Campanas valencianas, barberianas, sardas y catalanas, ambientes asturianos, de la Marina Alta, Alcoi, Vall d'Ebo y de nuestro querido Benimaclet, hasta una granja en Montferri y unos grillos del Maestrazgo, todos ellos en la bodega, esperando resonar deslocalizados en la megalópolis que poco tiene que ver con el lavadero de Alcalà de la Jovada.

Ya os voy contando.


Senda Sonora // Mapa Sonoro de Ibias


Finalmente y después de dos intensos meses de trabajo, Juanjo Palacios y un servidor presentamos conjuntamente el proyecto Senda Sonora. Iniciamos este proceso en Junio cuando se nos encargó la confección de un paseo sonoro geolocalizado y un Mapa Sonoro de la Comarca de Ibias, una remota región de Asturias.

Después de mucho debatir y trabajo telemático presentamos esta web que a continuación enlazo. En ella podréis encontrar gran parte de la documentación que hemos barajado en este proyecto. Éste consta de dos partes, un mapa sonoro en el que hemos tratado de construir un friso acústico en el que reflejar la realidad sonora de Ibias. La segunda parte consta de 5 composiciones de paisaje sonoro que han sido construidas para su escucha en movimiento a través de una senda que discurre paralela al Río Ibias cerca de San Antolín de Ibias. 

Espero que guste, nosotros hemos disfrutado mucho trabajando en el entorno de Ibias y construyendo nuestro "Punto de Escucha"* de la zona.

www.sendasonora.com

* Punto de Escucha como alternativa a punto de vista, tal y como lo expresa el amigo Carlos Suárez.

Nocte, nox, noctis.



Grabación nocturna. Sant Joan de Penyagolosa, Castelló.

Miedo y Asco en el IVAM.

Creo que nunca antes había hecho esto pero bueno siempre hay una primera vez, para todo.  Y es que hoy es la primera vez que hago dos cosas que voy a relatar, la primera es: haber ido por primera vez en mi vida después de casi 3 años viviendo en Valencia al IVAM, y la segunda es: escribir un post que se podría enmarcar dentro de la crítica museística pero por respeto a los profesionales del sector y evitando intrusismos lo enmarcaremos dentro del campo de los relatos de terror.

Últimamente hemos oído muchas quejas surgidas a partir de la (sobradamente demostrada) ineficaz negligente y patética gestión del IVAM por parte de Consuelo Císcar y no tengo ningún reparo en sumarme a las voces críticas que ya con anterioridad levantaron la voz ante esta barbarie cultural que tiene lugar en Valencia (una mas dentro de la galaxia del despropósito y el mas puro desprecio por casi todo lo que existe en esta ciudad y que vale la pena conservar). Me sumo a ellos después de comprobar con mis propios ojos lo que se perpetra en dicho edificio.

He llegado sobre las 12:00h del mediodía de este domingo tan señalado a la escalinata del IVAM y leo,.. en las descomunales banderolas que cuelgan de la Fachada:

1. Robert Morris: el dibujo como pensamiento (pienso, bueno, vale Morris me gusta, me cae bien,...)
2. Ignacio Pinazo. El Humor del Amor. (pienso, ni idea de quien es pero ya con el título de la expo ya me tira para atrás, suena a sketch de Noche de Fiesta con José Luís Moreno, en clave neoclásica).
3. Javier Calvo: Geometría y Moda (aquí ya no pienso, un tremendo escalofrío recorre mi espalda).
4. Rui Macedo: La Totalidad Imposible. (pienso: no tengo datos, no sé...)

Ante una oferta tan tentadora no dudo ni un momento y ya que he llegado hasta los confines de la Ciudad (pues todo el mundo sabe que mas allá de Guillém de Castro solo hay desolación) no me voy a rendir y evitar una vez mas entrar en dicha institución de pretérita reputación. De lo primero que me doy cuenta al entrar es que el hall del edificio suena exactamente igual que la Estació del Nord de Valencia pero sin megafonía anunciando los cercanías, sólo gritos, voces, conversaciones, un paisaje digno de un mercado, mercadillo, rastro o demás; nada de "sonidos de museo" todo follón.

En el lobby soy incapaz de encontrar folletos con un mapa que me indique dónde está cada cosa, eso si, hay folletos de todas las expos. Sin brújula, subo al primer piso y miro a través de la puerta de cristal la "exposición-instalación" de Macedo, paso de largo, la cantidad de gente y la acumulación de cuadros y los colores tiran para atrás (una vez mas). En esta planta no hay nada mas así que subo al siguiente nivel mientras una niña baja las escaleras gritando: máma! máma! aquí hay mas cosas! (a grito pelao, la madre impasible, tranquila señora deje que su hija grite lo que quiera estamos en un país libre). Llego al distribuidor de la 2nda planta y me encuentro la exposición de Robert Morris, muchos dibujos, bocetos y demás trabajos en carboncillo, tinta y collage. Bien, no me importa, me gusta, de hecho Robert Morris me gusta mas como bocetista que como escultor pero bueno el tipo es bien raro y hace cosas muy diversas que merecen ser consideradas en otro momento.

Cuando termino con la expo de Robert Morris decido volver a bajar y aprovecho para entrar en las oficinas del IVAM que en domingo tenían las puertas abiertas y sin vigilar, me paseo por ahí y le doy al botón de copiar de la fotocopiadora que hay en el pasillo. Funciona, imprime un papel en blanco. Salgo de la "zona restringida" con total normalidad y bajo a la planta baja. Mientras bajo en el ascensor, pienso que no he visto la sala que expone piezas de Ignacio Pinazo, olvido inmediatamente el tema y me centro en pensar que cuando llegue a casa tengo que colgar una lavadora.

En la planta baja me dirijo a la Sala Julio González. De esta sala sólo diré que es gris y tétrica. Al salir y muy a mi pesar me encuentro debajo de la escalera una escultura de Chillida, una de esas mesas horizontales de hierro oxidado típicas del de San Sebastián. Y pienso: ¿que mierdas hace esta escultura puesta debajo de una escalera cuando tienes por lo menos tres distribuidores de mas de 200 m/2 y un hall de otros tantos sin nada que lo "decore"? que hace allí un Chillida en el típico sitio dónde se guardan los cordones de terciopelo o carros para bebés o lo que sea,?¡pero no una escultura de Chillida cojones! Superada la indignación mas absoluta y habiendo hecho una foto que aquí reproduzco me dirijo a la sala principal del IVAM para ver que hace el tal Javier Calvo.
"El Rincón Leku"

Si ya en el lobby el ruido de gente hablando a voces era estremecedor, aquí en esta sala que es como 3 veces mayor que el hall el estruendo es todavía mayor, lo cual dificulta casi escucharse a uno mismo hablar. Podría uno entrar por la puerta gritando el discurso de Lincoln en Gettysburg y nadie se daría cuenta ni de los gritos ni de la fanfarria que se armaría. En Valencia, si hay que hacer ruido se hace y bien. Yo de veras, instalaría un par de puestos de pescado y marisco y al menos con tanto griterío uno se compraría unas cuantas galeras, un poco de calamar, y quizás unas clochinas para luego cocinar algo rico, pero bueno! recuerda, estás en el IVAM independientemente del ruido. Ni galeras, ni raspas de pescados, ni cajas.

Volviendo a la pintura y a la exposición cave decir que el Sr. Calvo (la verdad no se quien es ni me importa) es uno de esos pintores que bien podría decorar un motel de carretera en Motilla del Palancar o Talavera de la Reina y nadie se percataría, a nadie le importaría lo mas mínimo. Es mas, hace unos meses estuve en un Holiday Inn en Elche y tenían allí colgadas unas litografías muchísimo mas interesantes que el trabajo de este Sr. Calvo que bajo no se que pretexto estúpido y patético expone en el IVAM. No soy capaz de de describir mucho mas ya que el horror, el patetismo, el ruido y la gente provocan mi huída inmediata.

Salgo a la calle (la tienda de regalos ni verla), tomo un poco de aire y bajo la escalinata, me tomo un par de omeprazoles ya que percibo cierta úlcera que asoma por algún lugar y empiezo a andar en dirección a la Beneficencia. Giro la cabeza hacia la izquierda y me doy cuenta que hay una Galería subterránea, La Sala de la Muralla, y forma parte del IVAM. Entro, y hay una exposición de un fotógrafo, Franco Fontana. Entro, y descubro un trozo de la Muralla de Valencia cosa que me alegra un poco la mañana, pues me hace ilusión, la verdad.

Alrededor de lo que queda de la muralla se extiende una interminable colección de esas fotografías típicas que uno encuentra en los marcos de pinzas metálicas que se pueden adquirir en el Leroy Merlin ¿saben? ese tipo de fotos con los colores muy definidos, de paisajes neutros brillantes y lustrosos, algo así como un conjunto de fotos descartadas del catálogo de Windows para salvapantallas.  Salgo, siento náuseas, un poco de mareo y un incipiente ataque de vértigo.

Ando apresuradamente, ya pasada la Beneficencia, bajo por la calle Corona, ando nervioso hasta Mossén Sorell, me doy cuenta de que me ha salido un sarpullido, giro en la Calle Alta y me dirijo hacia la Calle Salvador Giner, allí ya me están surgiendo en la piel pústulas llenas de pus, giro una vez mas a la derecha y llego enfrente del Centro del Carmen, veo la terraza del café Museu y me siento.

Me seco el sudor de la frente, pido Betadine para las pústulas y me doy cuenta de que la hinchazón, los escalofríos y los sarpullidos empiezan a remitir. Me tomo dos omeprazoles mas, un par de lexatines y un paracetamol que me quedaba suelto, le pido a la camarera un whisky doble, me lo tomo y después de un rato, una vez mi piel ha recuperado su color y los mareos y todos los síntomas de una larga exposición a horror visto; pienso, que suerte que el IVAM se llame “instituto” y no museo por que la terraza en la que estoy sentado es mas digna de llamarse Museo que la caja esa de cartón en la que casi muero de mal gusto y cutrerío.

Así que  señores y señoras del Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales, Señoras de la asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV), la Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA), Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), y la Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) tienen ustedes razón, siempre la han tenido y ahora que lo he comprobado con mis propios ojos, me reafirmo, y les apoyo en sus reivindicaciones.

ale, ya está, ya me he quedado a gusto.
Buenas noches,

Cuentas Pendientes.




Cualquiera con dos dedos de frente habiendo escuchado La Ciudad Aural se percataría de la gran ausente en todo este tinglado que armé el año pasado y el anterior. Cualquier vecino del lugar ávido del sonido y consciente del entorno sonoro en el que habita se daría cuenta que yo, olvidé, quizás la marca sonora con mayor horizonte de toda la ciudad (exceptuando, claro está, La Mascletá, aunque esta no perdura a lo largo de todo el año). Esta marca sonora, constante incesante y omnipresente en casi toda la ciudad, que marca las horas, que entre el Jueves Santo y el Sábado de Gloria no suena, que siempre siempre siempre escuchamos, justo antes del inicio del Semanal Tribunal de Las Aguas, cuando se cuela por patios, callejones y plazas, cuando nos llega bien clara incluso más allá de Pont de Fusta y que si sopla de Poniente la podemos escuchar tumbados en la hierba de viveros, si agudizamos el oído y discernimos entre el murmullo de la ciudad, ésa, que ahí montada, en la espadaña, no tiene ningún obstáculo a la vista, no hay nada que le impida propagar las descargas de grabes resonancias y toda ella resuena cada dia, a cada hora de forma expansiva, épica y contundente, y voy yo y me paso casi dos años escuchándola y ni siquiera pierdo el tiempo en grabarla, hasta hoy.

Luego voy y me percato que nadie se fija, nadie la escucha y muy pocos subrayan su presencia cuando aparece en el paisaje sonoro, sólo recuerdo al Sr. Barber, recogiendo después de su concierto en La Clínica, cargando piezas de su campanario portátil en el coche, de repente, sonó, levantó la vista y soltó algún improperio en valenciano que no reproduciré, y agregó con cierto pesar: aah! si me la deixaren tocar! y siguió cargando maderos al coche.

Fuentes consultadas:
http://campaners.com/php/campana1.php?numer=806

Web Update


Entre unas cosas y otras aprovechamos para actualizar la web y añadir toda una serie de proyectos sonoros que se encuentran alojados en Bandcamp. Sin saber muy bien que hacer con ellos se ha tomado la decisión de dejarlos en ese formato "bandcamp" como bocetos o como material ya acabado.

Estos proyectos son #19JVLC que trata de un conjunto de grabaciones de campo realizadas durante la última gran manifestación del Movimiento 15M en Valencia. También se ha formalizado el proyecto Field Works que básicamente es un repositorio de piezas bocetadas y composiciones de paisaje sonoro realizadas a partir de grabaciones hechas en distintos lugares y situaciones.

Finalmente adjuntamos como proyecto sonoro la serie de grabaciones "Soundwalks" en dónde se recogen grabaciones de larga duración realizadas con microfonía binaural.

Tanto en Field Works como en Soundwalks la voluntad es aumentar estos fondos sonoros con materiales que vayan surgiendo a partir del trabajo constante y el work in progress mas habitual.

Aprovechamos también para señalar la punta del iceberg Senda Sonora que empieza ya a a asomar en mi web. Pronto mas.

Una Plaza que se queda en Silencio.




Llegué a Valencia hace ya un par de años, de echo, este setiembre iniciaré mi tercer año/curso en esta ciudad. Vine de paso, como muchos otros, a estudiar un Máster y superado el proceso lectivo decidí quedarme un tiempo mas. Hubo varias razones por las que decidí quedarme, muchos elementos intervinieron en mi decisión. Lo que tenía que ser una etapa de tránsito terminó convirtiendose en mi casa, la ciudad en la que vivo, respiro y amo a mi manera.

Durante el primer año entramos en una fase de descubrimiento, estuvimos atentos a todo, escuchamos  a la gente, y tratamos de comprender todas las idiosincrasias locales, profundizar en ellas y tratar de extraer el trellat del asunto. Enseguida aceptamos la situación, tanto política, como cultural y hasta la lingüística. Mi padre, antropólogo, diría que me dediqué (y sigo en ello) a realizar una observación nada ausente, cuestionando, comparando una observación participante se diría.

En el Barrio del Carmen realicé un proyecto, se trataba de un retrato sonoro de un Barrio que cada día se transforma, cambia y muta al ritmo de no se sabe muy bien que. Durante meses estuve realizando grabaciones para captar el sonido del Barrio y trasladarlo a un paseo sonoro con auriculares por distintos lugares del núcleo histórico de Valencia. De ahí llegamos a la Plaza Redonda, y eso lo hicimos muy al principio. Un sábado a la mañana del mes de setiembre paseamos por El Carmen y a partir de la mas pura de las intuiciones llegamos a la Plaza Redonda, sin quererlo, sin esperarlo, tan solo derivando.

Cruzamos la Plaza Lope de Vega e intuimos lo que se escondía detrás del porche que da acceso a la Plaza. Entramos y nos acercamos hasta la fuente, luego nos sentamos y escuchamos a que suena esa plaza tan singular y nos dimos cuenta que sonaba a trajín a movimiento, sonaba a comercio. Sin embargo enseguida intuimos que ese sonido dinámico en realidad costaba mucho de escuchar, uno podía percibir que la propia plaza ansiaba sonar a trajín, a movimiento y a comercio pero por toda una serie de circunstancias apenas sonaba a nada.

Haciendo una comparación relativa ¡la Plaza Lope de Vega está muchísimo mas viva! hay un movimiento constante de gentes que se entrecruzan que vienen del mercado central o de la Plaza de la Reina y si es sábado seguro que hay una boda, comunión o bautizo en Santa Catalina y el murmullo de la terraza de la esquina es permanente. Y mientras tanto, a pocos metros de ahí, reina un paisaje sonoro que desea con tremenda devoción sonar como su plaza vecina. Y seguro que esas ansias son unas ansias nostálgicas, de un pasado que ya poco a poco se funde y va desapareciendo.

La plaza Redonda sueña, sueña que resuena a bazar turco, a mercadillo, a diálogo entre tendero y cliente; sueña que resuena a cajas siendo transportadas, a carretillas de mercaderes y a gritos de obreros. Seguramente la Plaza Redonda desea con tremenda devoción que el techo de la marquesina que envuelve el lugar suene a gotas de agua que caen de la ropa tendida en los balcones y a gritos de niños que se salpican con agua en la fuente de en medio, la Plaza Redonda sueña que está viva y que cumple su función en esta ciudad cambiante, compleja y en constante amenaza.

Y ahora parece ser que todos estos anhelos, que puede que no sean mas que elucubraciones o sueños románticos de un foráneo que intuye una Valencia en desaparición, están condenados al olvido. Pero el caso es que estamos convencidos de que la plaza quiere sonar a viva y aunque parezca extraño, envidia a sus vecinas, Lope de Vega, Dr. Collado, incluso (válgame Dios) La Plaza del Tossal y desea con tremenda devoción sonar a algo, y lo sueña ahora con mas fuerza ahora que vislumbra el maquillaje que urbanistas que jamás comprenderán esta plaza quieren perpetrar en dicho lugar. 

Y todo ello nos entristece sobretodo por las ganas de algunos de generar interés por una ciudad que no necesita nuevos estímulos sino recuperar su propia identidad, una ciudad que no necesita grandes obras ni grandes monumentos para ser un lugar maravilloso, una ciudad que solo se necesita a si misma, con sus particularidades y su manera de ser, una ciudad que no necesita arquitecturas extraterrestres sino la arquitectura de aquellos que comprenden la ciudad, aquellos que la ven a través de la historia y comprenden su grandeza, que insisto, la tiene.